Y comerte.
Comerte, comerte a besos, a caricias, a abrazos, a lo que tú quieras, mientras que estés feliz me da igual, yo solo te quiero a ti, con esa sonrisa, con tu carita de niño bueno, con ese pelo alborotado, con tus ojos mirándome y diciéndome que me quieres, solo me importa eso. Porque yo no quiero a mi príncipe azul ni al amarillo, yo te quiero a ti, qué no eres el mejor, qué no me tratas siempre como yo quiero, vale, pero y qué, me haces feliz igualmente, sin saber cómo lo haces, de una manera que con solo cinco segundos soy feliz todo el día.

Comentarios
Publicar un comentario