Hacía meses que no te escribía o al menos en hojas en blanco. El sentimiento sigue aquí, igual que tú. Pero he cambiado. Quizás ya no sea la misma chica que conociste aquel 26 de febrero o la chica del fin de semana del 14 de diciembre. Ya no soy ella. Y puede que esta versión te guste menos incluso que la anterior. Esta versión es una sombra de lo que fui. Es mi peor versión. Y si no te enamoraste de mi mejor parte, no lo harás de la peor. Pero no te preocupes. Nunca llegué a intentarlo y por eso ahora duela tanto. Perdí mi oportunidad por no querer arriesgarme, por perder algo que ni siquiera era mío. Te perdí. Y creo que si se me presentase una nueva oportunidad, también te perdería. No vas a formar nunca parte de mi vida, al menos, no como yo quisiera. No soy lo que mereces, ni tú lo que me merezco.
Somos tan idiotas. Yo me llevo el primer puesto pero tú vas detrás mía.
El otro día la nostalgia tocó a mi puerta y se trajo a tu recuerdo. Nunca he sentido un dolor tan grande en el pecho. ¡Menuda visita! Pero creo que lo peor no son los domingos y sus tardes, lo peor son los viernes contigo pero sin ti. Estar a tu lado y no poder recorrerte de arriba a abajo como podría haberlo hecho. No poder hundirme de lleno en tus ojos.
Nuestra canción no suena igual si no eres tú el que está en el otro auricular. Las películas de los domingos por la noche no llenan tanto como aquellas que veíamos juntos. Las conversaciones hasta las tantas no son lo mismo desde que no eres tú el que me cuenta tonterías y me envía fotos. Nada es lo mismo sin ti. Y ya te lo he dicho, ni siquiera yo. Desde que te fuiste esto está en ruinas y mi corazón está cerrado con candado y sin llave. Me he cerrado tanto que hay partes de mí que desconozco. Todo es extraño. Y te echo de menos, tanto de menos, que a veces no sé si fuimos reales. Si de verdad fuimos felices en aquellos meses. ¿Lo fuimos?¿Crees que mereció la pena gastar horas en mí?¿Fue suficiente todo lo que te dí?¿Sentías las estúpidas ganas de sonreír todo el tiempo?
Somos tan idiotas. Yo me llevo el primer puesto pero tú vas detrás mía.
El otro día la nostalgia tocó a mi puerta y se trajo a tu recuerdo. Nunca he sentido un dolor tan grande en el pecho. ¡Menuda visita! Pero creo que lo peor no son los domingos y sus tardes, lo peor son los viernes contigo pero sin ti. Estar a tu lado y no poder recorrerte de arriba a abajo como podría haberlo hecho. No poder hundirme de lleno en tus ojos.
Nuestra canción no suena igual si no eres tú el que está en el otro auricular. Las películas de los domingos por la noche no llenan tanto como aquellas que veíamos juntos. Las conversaciones hasta las tantas no son lo mismo desde que no eres tú el que me cuenta tonterías y me envía fotos. Nada es lo mismo sin ti. Y ya te lo he dicho, ni siquiera yo. Desde que te fuiste esto está en ruinas y mi corazón está cerrado con candado y sin llave. Me he cerrado tanto que hay partes de mí que desconozco. Todo es extraño. Y te echo de menos, tanto de menos, que a veces no sé si fuimos reales. Si de verdad fuimos felices en aquellos meses. ¿Lo fuimos?¿Crees que mereció la pena gastar horas en mí?¿Fue suficiente todo lo que te dí?¿Sentías las estúpidas ganas de sonreír todo el tiempo?
¿Qué nos pasó?

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