De vestidos, matices y acordes.
Y hoy me he vuelto a poner el vestido de flores que tanto te gustaba, ese que dibujaste tantas veces cada vez que me veías venir o me volvía primavera, siempre me hiciste creer que era primavera y, amor, no hay nada más duro que darte cuenta de que somos invierno. Te gustaba tanto cuando tarareaba bajito cualquier canción de esas que bailábamos los domingos por la mañana. Pero ya no estás y ya no me siento como la primavera o como cualquier baile tonto un domingo resacoso de recuerdos. Ya no soy flores y colores, soy un puñado de matices sin orden y unos acordes que se quedaron sin terminar.
Y quiero que vuelvas, que me hagas primavera, verano y compartamos otoños e inviernos bailando. Pero ya sé que las cosas se desgastan, se rompen o no sé, que ya me he aprendido eso de que quizás ni fuiste tú ni fui yo, fue cosa de dos. Quizás yo no bailaba tan bien ni tú hacías tanto de un vestido.
Y quiero que vuelvas, que me hagas primavera, verano y compartamos otoños e inviernos bailando. Pero ya sé que las cosas se desgastan, se rompen o no sé, que ya me he aprendido eso de que quizás ni fuiste tú ni fui yo, fue cosa de dos. Quizás yo no bailaba tan bien ni tú hacías tanto de un vestido.

Comentarios
Publicar un comentario