Veintiocho.

Domingos de lluvia, frío y Vetusta Morla. Domingos de ti, de mí, de nosotros. Domingos de amor, soledad y distancia. Domingos de recuerdos, daños y abrazos. Domingos de ti sin mí, de mí sin ti y de nosotros sin ti. Domingos, domingos y domingos. De resaca, de echarte (de menos), de querer(te) y de matar(me). Y yo que te espero, y tú que no vuelves, y llueve, aquí sigo. Y quién soy yo, y quién eres tú, y me pierdo, y dudo, del mundo, o de ti, que viene a ser lo mismo. Y las sábanas se enfrían, el café hierve, el bolígrafo se queda sin tinta. Y yo que no puedo, y tú que no quieres. Y yo que no soy, y que tú sin mí, y que el corazón se me desboca. Y, y, y... Vuelve, o ven, o te espero.

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