Y empezar desde abajo, muy muy abajo, de cero, sin miedos, con ganas, con ilusión.Olvidemoslo todo, que no nos quede nada y que por cojones tengamos que seguir hacia delante, que no nos paren, que tengan miedo de nuestra felicidad contagiosa, que nos miren fijamente y se pregunten por qué ellos no, que la sonrisa no se nos vaya jamás de la cara. Y que hagamos que el otro sea de lo más feliz que ha estado en su vida, que con cada beso, con cada abrazo lo que tengamos juntos se haga más fuerte, más duro, mejor.
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