Querido :
Esta es mi despedida. Ya toca, son muchos meses exactamente ayer hicieron once meses. Once meses en los cuales no has salido de mi cabeza ni un solo instante. Hemos tenido momentos increíbles, no lo niego, como el primer día o aquel fin de semana que me hiciste sonreír las cuarenta y ocho horas que duró. Hemos compartido grandes momentos de risas como aquella película con la que empezó todo o cuando me explicabas quien era cada jugador de fútbol este verano mientras que veíamos el partido de Italia.
Me he tirado noches en vela con tu nombre dando vueltas en mi cabeza de una manera que volvería loco a cualquiera y puede que eso haya sido lo que me ha pasado, me volví un poco más loca por ti cada día y así he acabado. Pregúntale a cualquiera de mis amigas, les he contado nuestra historia mil veces sin exagerar, cada sonrisa, cada palabra y cada sensación. Me sé cada palabra de la canción que más me recuerda a ti porque recordarme me recuerdan cada nota de este mundo. Escribo cada día un veintiséis en mi mano, en la agenda y en los márgenes de todos mis cuadernos. Grito cada vez que veo nuestro veintiséis y lo veo muy a menudo, bueno quizá puede que lo busque algunas veces.
Recuerdo como mis amigas se ríen de mí por como me brillan los ojos cada vez que estoy cerca tuya pero es algo que no puedo evitar. Siempre he sido de morenos y llegas tú más rubio que nada.
Te he buscado defectos, he preguntado que cuáles eran y me han dicho miles pero aún así yo sigo sin verlos, no te veo un defecto, nada que diga no me gusta su... Nada, no hay nada que no me guste, bueno quizá puede que seas un poco bipolar, que de repente me eches de menos y me hables como si el tiempo no hubiese pasado y siguiésemos siendo los que fuimos en Febrero. Puede que eso sea lo que menos me guste de ti, pero aún así, me da igual, yo te quiero bipolar y tripolar si hace falta.
Yo te quiero de todas las maneras, desde tu risa hasta la manera en la que te quedas mirando a no se sabe donde. Me gusta la manera en la que me miras o dices mi nombre, me hace saber que existo para ti, que soy algo tuyo. Podría pasarme horas y horas hablando de tu pelo o de cualquier cosa tuya pero mejor me resumo diciendo que me encantas, no cambies nunca.
También quiero agradecerte haberme hecho fuerte, tan fuerte como soy ahora, haberme tirado para hacer que me levantase desde lo más hondo, gracias. Gracias por las sonrisas y los buenos momentos que hemos pasado. Gracias por enseñarme a querer como te quiero. Lo digo enserio, sin ninguna pizca de ironía, gracias.
He de decirte que eres un capullo, te quiero y lo sabes, pero lo eres, eres un capullo. Me has ilusionado para luego olvidarme y volver otra vez cuando por fin desaparecía un poco el dolor. Me has destrozado tantas veces que sinceramente creo que nunca llegué a arreglarme del todo. En fin, solo sé que ahora mismo no estoy tan mal.
Otra cosa que también me mata es no saber que piensas de mí, que es lo que pasa por tu cabeza cuando dicen mi nombre o cuando me ves. Siempre lo he querido saber, lo he necesitado y puede que lo necesite ahora mismo también. Si lo supiese de verdad actuaría de otra manera, si pensases en mí tanto como yo en ti o si sintieses lo mismo por mí, no me despediría pero lo siento, no soy adivina y mi tiempo eso oro y no lo puedo desperdiciar más en ti. Ojalá hubieses hecho algo más por mí, por conseguir que entre nosotros pasasen más cosas. Ojalá pero no lo has hecho y no te culpo, no creo que nos fuese bien si estuviésemos juntos, te quiero demasiado como para estar contigo. Sería injusto para mí y para ti.
En definitiva, toca decirte adiós y empezar de nuevo sin ti, sin recuerdos que duelan ni canciones ni nada de todo esto. Gracias por todo y ya nos veremos, como se suele decir en estos casos ¿no?
Siempre tuya, Isa.
Esta es mi despedida. Ya toca, son muchos meses exactamente ayer hicieron once meses. Once meses en los cuales no has salido de mi cabeza ni un solo instante. Hemos tenido momentos increíbles, no lo niego, como el primer día o aquel fin de semana que me hiciste sonreír las cuarenta y ocho horas que duró. Hemos compartido grandes momentos de risas como aquella película con la que empezó todo o cuando me explicabas quien era cada jugador de fútbol este verano mientras que veíamos el partido de Italia.
Me he tirado noches en vela con tu nombre dando vueltas en mi cabeza de una manera que volvería loco a cualquiera y puede que eso haya sido lo que me ha pasado, me volví un poco más loca por ti cada día y así he acabado. Pregúntale a cualquiera de mis amigas, les he contado nuestra historia mil veces sin exagerar, cada sonrisa, cada palabra y cada sensación. Me sé cada palabra de la canción que más me recuerda a ti porque recordarme me recuerdan cada nota de este mundo. Escribo cada día un veintiséis en mi mano, en la agenda y en los márgenes de todos mis cuadernos. Grito cada vez que veo nuestro veintiséis y lo veo muy a menudo, bueno quizá puede que lo busque algunas veces.
Recuerdo como mis amigas se ríen de mí por como me brillan los ojos cada vez que estoy cerca tuya pero es algo que no puedo evitar. Siempre he sido de morenos y llegas tú más rubio que nada.
Te he buscado defectos, he preguntado que cuáles eran y me han dicho miles pero aún así yo sigo sin verlos, no te veo un defecto, nada que diga no me gusta su... Nada, no hay nada que no me guste, bueno quizá puede que seas un poco bipolar, que de repente me eches de menos y me hables como si el tiempo no hubiese pasado y siguiésemos siendo los que fuimos en Febrero. Puede que eso sea lo que menos me guste de ti, pero aún así, me da igual, yo te quiero bipolar y tripolar si hace falta.
Yo te quiero de todas las maneras, desde tu risa hasta la manera en la que te quedas mirando a no se sabe donde. Me gusta la manera en la que me miras o dices mi nombre, me hace saber que existo para ti, que soy algo tuyo. Podría pasarme horas y horas hablando de tu pelo o de cualquier cosa tuya pero mejor me resumo diciendo que me encantas, no cambies nunca.
También quiero agradecerte haberme hecho fuerte, tan fuerte como soy ahora, haberme tirado para hacer que me levantase desde lo más hondo, gracias. Gracias por las sonrisas y los buenos momentos que hemos pasado. Gracias por enseñarme a querer como te quiero. Lo digo enserio, sin ninguna pizca de ironía, gracias.
He de decirte que eres un capullo, te quiero y lo sabes, pero lo eres, eres un capullo. Me has ilusionado para luego olvidarme y volver otra vez cuando por fin desaparecía un poco el dolor. Me has destrozado tantas veces que sinceramente creo que nunca llegué a arreglarme del todo. En fin, solo sé que ahora mismo no estoy tan mal.
Otra cosa que también me mata es no saber que piensas de mí, que es lo que pasa por tu cabeza cuando dicen mi nombre o cuando me ves. Siempre lo he querido saber, lo he necesitado y puede que lo necesite ahora mismo también. Si lo supiese de verdad actuaría de otra manera, si pensases en mí tanto como yo en ti o si sintieses lo mismo por mí, no me despediría pero lo siento, no soy adivina y mi tiempo eso oro y no lo puedo desperdiciar más en ti. Ojalá hubieses hecho algo más por mí, por conseguir que entre nosotros pasasen más cosas. Ojalá pero no lo has hecho y no te culpo, no creo que nos fuese bien si estuviésemos juntos, te quiero demasiado como para estar contigo. Sería injusto para mí y para ti.
En definitiva, toca decirte adiós y empezar de nuevo sin ti, sin recuerdos que duelan ni canciones ni nada de todo esto. Gracias por todo y ya nos veremos, como se suele decir en estos casos ¿no?
Siempre tuya, Isa.

Comentarios
Publicar un comentario