Un día no existo, el otro soy tu existencia.
Ojos que no ven, corazón que no siente. ¡Qué gran verdad! Y si no que me lo digan a mí. Ya sabes, la rutina de los domingos, una dosis extra de recuerdos. No sabes lo que duele verte enfrascado en uno de nuestros recuerdos capturados por una cámara, se me ha colado la foto y tu recuerdo. El corazón se ha parado para volver a un ritmo descontrolado y eso que solo ha sido una foto. No me imagino lo que tiene que ser volver a verte, rozar tu piel y saber que sigues existiendo a pesar de que yo quiera evitar nombrar tu nombre, las cinco letras mejor juntadas de todo el universo. No sabes el dolor que tengo en el pecho ahora mismo y las ganas de huir que se ha instalado en mi cabeza. Quiero irme, irme lejos y olvidarme de ti. De tu absurda bipolaridad y tu comportamiento que me tiene desquiciada. El problema es que sigo queriendo irme contigo y solo contigo. No quiero otros chicos en mi vida, no quiero a nadie más que no seas tú y tus ojos verdes de ciencia ficción.
Se me hace cada día más difícil guardar lo poco que queda de tu amor y cariño. Y un día se acabará por completo y me quedaré vacía igual que mi cuaderno. Las lágrimas es lo único que queda dentro de mí, nada más, solo ellas y tu recuerdo. ¿Por qué te fuiste? Nunca me diste una explicación, nunca fuiste de explicaciones. Siempre llegabas y cambiabas todos mis planes, lo ponías todo boca abajo y del revés. Supongo que te gustaba eso de que nadie te llegase a entender del todo.
Se me hace cada día más difícil guardar lo poco que queda de tu amor y cariño. Y un día se acabará por completo y me quedaré vacía igual que mi cuaderno. Las lágrimas es lo único que queda dentro de mí, nada más, solo ellas y tu recuerdo. ¿Por qué te fuiste? Nunca me diste una explicación, nunca fuiste de explicaciones. Siempre llegabas y cambiabas todos mis planes, lo ponías todo boca abajo y del revés. Supongo que te gustaba eso de que nadie te llegase a entender del todo.

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