Aunque ya no me hables de canciones, ellas me siguen hablando de ti.

Palabras mal escritas en cuadernos desgastados. Todos llevan tu nombre.
Me aprendí de memoria todas tus constelaciones y dejé marcas por toda tu piel, para después echar de menos todos los pasos de astronauta que dí por ella. Siento tanto que te fueses, que me dejases aquí. Al final el único que se marchó fuiste tú, y eso que siempre era yo la que decía que necesitaba huir de todo esto.
Solo quiero decirte, que estés donde estés, sigo pensando en ti mientras que vuelvo a nuestra azotea donde tantos pensamientos compartimos.
Eras como un tren de esos que llegan rápido y se marchan más rápido aún. No me diste más tiempo. Saliste huyendo cuando menos me lo esperaba. Y todo lo que conseguiste arreglar de alguna manera, lo dejaste peor con tu partida. Más rota que nunca, más perdida de lo que jamás he estado.

Comentarios

Entradas populares