No paro de gritar callada tu nombre, las pesadillas en las que te marchas de nuevo son permanentes cada noche. Veo la lluvia caer y me recuerda a mí, cayendo descontroladamente y precipitándome en el suelo donde no soy nada. Te necesito aquí. Parece ser que eras el único capaz de ver algo bueno en mí. Sin ti todo se desmorona y me aplasta. Y duele. Duele más de lo que jamás me he imaginado.
Igual que termina nuestra canción, termina nuestra historia. ¿Triste, verdad?

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