Somos bichos raros, lentos y asustados; nos matábamos tal vez, nos moríamos de sed. Nadie, los dos a la vez, midiéndonos como dos leones.

La cabeza me da tumbos, el alcohol sigue en mis venas -tan como tú-. Me miro en el espejo y te tengo en todos lados, en mi pelo, en mi piel, en mi cabeza, en mis manos. Y las marcas de guerramor hacen mosaicos de lo que ayer fuimos. Y, joder, tanto tú como yo sabemos que está mal, que nos vamos a destrozar, que no podemos, pero seguimos igual, seguimos queriéndonos, seguimos dejando que el amor nos haga y nos deshaga,que juegue la química, y no podemos ponerle punto y final, somos animales sin control, pequeños desastres, impulsos, colisiones, colisiones queriéndose.

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