Vodka, tequila, ron, tú.

Recuerdos borrosos, restos de vodka y tequila. Fantasmales besos en mi cuello y tú, a mi lado. Sábanas liadas y cuerpos calientes. Somos un lío, un desastre, y mucho por decir, pero no hay valor para mirarnos, para adentrarnos el uno en el otro. No somos lo suficiente valientes como para afrontar todo esto. Las paredes de mi cuarto me gritan cobarde y sé que te pierdo, que no vas a estar cuando salga de la cama, que en cuanto desenrede las sabanas de mi cuerpo, te desenredo a ti también. Es inevitable, como que está amaneciendo fuera y nosotros nos hacemos noche, nos eclipsamos y bloqueamos toda luz. Somos oscuridad, recorriéndonos de nuevo, de arriba a abajo, de derecha a izquierda, besos, caricias y cualquier deseo de gritar que te quiero lo guardo bajo llave; mientras que me aprieto más contra ti, todo sea por conseguir sentirte más cerca, más mío, como si tuviésemos toda la vida para querernos, como si.
Y atacas de nuevo, me abrazas, me besas, me dices que somos invencibles con complejo de masoquistas, que no podemos ser porque lo queremos demasiado y me acabas liando otra vez entre tu pelo, entre tus dedos, entre mentiras, galaxias y amor, o la falta de él.

Comentarios

Entradas populares