El tiempo pasa y sigo sumando días.


Me paro a pensar en el nosotros, me pregunto el porqué de que estemos así .
Cada día te quiero un poco más y, a la vez, me hago más daño, producido por la indiferencia hacia mí que te rodea. Nunca me pareció justo esto de quererte de la manera en la que yo lo daría todo por ti y tú, bueno, a veces me pregunto si sabes que existo. No es justo nada de lo que me sucede, como por ejemplo la sonrisa tonta que se dibuja en mi cara al recordar tu nombre o que te eche de menos veinticinco horas de veinticuatro que tiene el día. No sabes la de amaneceres que he visto gracias a ti y a tu sonrisa. Te he llorado más de lo que he llorado en toda mi vida, y no, no exagero al decir que quererte duele mucho más de lo que pude llegar a imaginar en el momento en el que me fijé en ti. ¿Qué irónico no? Yo pensando en ti sin ni siquiera haberme dado cuenta de hasta donde llegaríamos y tú empezándolo todo con una sonrisa en la cara y sin ganas de acabar lo que empezaste.
No sabes la de veces que he deseado mandarlo todo a la mierda y decirte lo que de verdad siento pero siempre el miedo me atrapa y acabo peor de lo que podría haber estado nunca. La impotencia de no poder tenerte es lo que más me destroza y sé que si no me hubiese hecho todas las ilusiones que me hice quizá ahora mismo no estaría así e incluso el tiempo hubiese pasado factura como debería de hacerlo y haberlo hecho.

Comentarios

Entradas populares