Tú y yo, todos los días.
El sueño no llega a mí y mi cabeza junto a mi corazón recorren despacio y dolorosamente cada uno de los recuerdos que tenemos juntos. La primera conversación, la primera vez que te eché de menos o aquel viernes que tan bien me hiciste sentir. Nunca supe que echarte de menos sería una rutina o que nuestras conversaciones dejarían de existir. Nunca imaginé que me llegarías tan hondo y pasarías a seer mi punto débil y mi punto fuerte a la vez. Contigo todo era distinto, me cambiaste para siempre y supongo que a raíz de haberte podido tener a mi lado, mi vida también cambió.
Lo único que no parece cambiar es esta sensación de querer tenerte, la sensación de que eres lo más importante y que sería incapaz de poddr olvidarte a ti o a la sensación de estar entre tus brazos. Esa calidez que envolvía mi cuerpo al notar tus brazos rodeando mi cintura o lo bien que encajaba mi cabeza en el hueco de tu cuello o lo especial que me hacías sentir con solo una mirada de tus ojos verdes. Son esas sensaciones las que quiero todos los días de mi vida, pero solo quiero que las provoques tú, nadie más. Porque al único que yo quiero en mi vida es a ti.

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