Lo quiero contigo todo.
Allí nos tenías dispuestos a entregarnos el uno al otro, y no, no me refiero a hacer el amor, tener sexo, follar o como lo quieras llamar, me refiero a entregar tu corazón, un pedacito de ti, quizá el más importante, dárselo a otra persona para que lo disfrute ella. Eso era lo que tanto tiempo había deseado, poder ser suya. Y no suya en el sentido de solo él, si no incluirme en su vida, formar parte de su caótica vida. Era de esas cosas que deseas desde el primer día que ves esa sonrisa y esa mirada, a mí no me hizo falta más. Una mirada y era suya, mucho más que eso, en su mirada iba a otra dimensión donde solo estaba yo y ese verde indescriptible que adorna su mirada Pondría mi mano en el fuego en que él sabía desde hacía mucho tiempo que yo fui suya desde que todo empezó pero y él, ¿cuándo se dio cuenta? No lo sé, al fin y al cabo lo único que me importa es que es parte de mí y de mi vida, en poco o mucho tiempo, porque el tiempo es relativo y no depende de uno mismo si es mucho o poco, él estaba tan dentro de mí, él es, como leí en un libro, la clase de persona que se ajusta tan bien a tu vida, que parece que siempre ha estado en ella, y sí, quizá él siempre fue el amor que quise tener desde pequeña, el amor de las películas de domingo por la noche o de libros para adolescentes. Él es él. La persona con la que compartiría los mejores momentos y con la que me gustaría superar los peores y puede que haya llegado nuestro momento, el momento en que formemos parte , de verdad, en la vida del otro; porque yo es lo que quiero hacer, quiero tenerle en mi vida y que no se vaya nunca, compartir mis risas y mis lágrimas, ir de la mano con él y que solo existamos nosotros dos, poder llamarle y quedarme dormida sabiendo que él es el último y el primero con el que hablaré en mi día, yo le quiero a él, sus manías, sus imperfecciones que con ellas me basta, sus días tontos, sus rayadas por las noches y su sonrisa. Quiero el nosotros, los celos tontos, las miradas cómplices y las sonrisas sinceras. Quiero los momentos bonitos de películas, quiero que mis inseguridades desaparezcan gracias a él, quiero hacerle la persona más feliz del mundo porque pensar que puede estar mal hace que yo también lo está. Quiero comérmelo a besos empezando por su cuello y acabando en su boca. Porque empiezas riéndole las gracias y terminas pillada hasta las cejas pero me da igual, porque teniendo la posibilidad de ser parte de él, me da igual, merecerá la pena.

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