Seis letras en tu nombre como cuerdas en tu guitarra.
Te encontré en lugares de nadie, tu mirada cruzándose con la mía, lo recuerdo como si acabase de pasar. Tus ojos verdes me miraban inquietos, no sabría describir esa sensación, la sensación que aún me recorre cuando me miras. El frío desapareció por completo al sumergirme en tus ojos, con esa mirada pude ver más de lo que fuiste capaz de decirme con palabras. Tus manos desgarraban las cuerdas de una guitarra igual que desgarraban mi corazón. Olías a tierra mojada y sueños rotos, algo que me decía que aquello de la mirada rota era contagiosa. Salimos a pasear, tomar el aire o simplemente a refugiarnos bajo el cielo cubierto de estrellas brillantes. Nunca ví nada como aquella noche, quizás las estrellas querían hacerle competencia al brillo de tus grandes ojos verdes. Hablamos de todo y nada, sueños que dejaron de ser secretos entre la almohada y yo. Aprendiste más de mí de lo que yo he llegado a aprender en toda mi vida. En cambio de ti solo sé tu nombre y que hace tiempo que andas con el corazón roto con el único consuelo de las cuerdas de tu guitarra.

Comentarios
Publicar un comentario